martes, 21 de julio de 2009

La mediocridad en la Sociedad...


Querido diario:

Hace unos días estaba leyendo una artículo en el panfleto amarillista encubridor de narcotraficantes que en mi casa llaman periódico y me sorprendí al ver que dicha publicación se había tomado la extraña molestia de mostrar entre sus pudorosas y cordiales páginas un extenso artículo (Sus dos primeras páginas) acerca de la prostitución en mi ciudad.
Esto quizás provocado por las estadísticas recientemente arrojadas acerca de los altísimos niveles de VIH y SIDA entre las amas de casa en comparación con las mujeres dedicadas a tan casquivanas actividades.
Me senté a degustar mi desayuno ante la mirada despectiva de todas las personas alrededor de la mesa (Generalmente la ocultan pero como sigo desempleada...) crucé mis piernas tomé mi café y me dispuse a leerlo con lujo de detalle.
Mi sorpresa aumentó al leer una entrevista que le habían hecho a una prostituta de edad avanzada (sospecho que era la matrona de alguna casa de citas) donde explicaba con lujo de detalles como era que se llevaba a cabo la contratación, traslado y pago de prostitutas y remuneración a taxistas, así como porcentajes de comisiones, sonreí aún más ante el comentario de esta acerca de su amor a la profesión: "Lo hecho por mucho tiempo, ayudó a sacar a mis hijos adelante, les di estudios y ahora ellos tienen sus propias familias esa es mi mayor recompensa, me gusta lo que hago y esta bien pagado así que no le veo el problema".
Y es que debo aclarar que la verdad yo estoy de acuerdo con estas mujeres y repudio la hipocresía social que busca la erradicación de las mimas por esa razón cuando mi hermano me comento acerca de ese articulo y me sorprendió al preguntare ¿Tu que piensas de eso? Yo me limite a devolverle la sorpresa diciéndole "A mi me parece que es una total y completa jalada eso de querer erradicarlas, solo piénsalo, ellas hacen lo mismo que todos nosotros o mas bien nosotros hacemos lo mismo que ellas solo que peor pagados" El horror de mi hermano no se hizo esperar me miró con el ceño fruncido y me apresuré a sacarlo de la duda "Si lo reconsideras, todos nos prostituímos en nuestros trabajos (Aclaro que era cuando trabajaba en Atención a clientes) hacemos cosas que no deseamos, nos comportamos de un modo que no queremos y aparentamos cosas que no somos solo por ganarnos unos cuentos pesos... Esas mujeres decidieron dedicarse a la prostitucion por necesidad o por lo que gustes pero enfrentaron las circunstancias ¿Donde estaba el gobierno entonces? ¿Y la sociedad? Ahora que están saliendo adelante esa bola de envidiosos quiere hundirlas de nuevo" Ante mi comentario el sonrió y asintió diciendo "Buen punto".
Y yo por mi parte no pude evitar dar un suspiro de resignación y pensar: "Quisiera ser puta".

Hasta mañana!!

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